Elizabeth Diller 1954

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con una formación integral en el campo de la arquitectura y del arte Elizabeth Diller se ha destacado por igual en ambas disciplinas. Sus proyectos arquitectónicos al igual que sus performances artísticas son el corolario de una integral y profunda exploración en diversas ramas que decantan en transgresores e innovadores resultados.

Si hay una palabra que define la trayectoria y la vida de Elizabeth Diller, es sin duda la de rebeldía, actitud que se nutre y retroalimenta constantemente con el afán de innovación e investigación en los más diversos campos del conocimiento.

Elizabeth Diller nació en Polonia en 1954, en el seno de una familia judía que había vivido las atrocidades del Holocausto Nazi en carne propia. Los primeros años de su infancia transcurren en la ciudad polaca de Lodz, pero a la edad de 5 años, emigra con su familia a los Estados Unidos, y se asienta en la ciudad de Nueva York. De aquellos primeros años en un país extraño, la arquitecta recuerda lo difícil que fue encontrarse en esa nueva realidad, sus vínculos con otros expatriados europeos en esa temprana niñez y su rebeldía continua durante sus años de adolescencia.

Cuando tuvo edad de iniciar sus estudios universitarios decidió ingresar a la carrera de Bellas Artes en la Cooper Union de Nueva York, incluso oponiéndose a los deseos de sus padres. Una vez dentro, y mientras cursaba Artes, se vio atraída por la Escuela de Arquitectura, la cual comenzó a frecuentar, igualmente seducida por la personalidad de su decano, el afamado arquitecto John Hedjuk – miembro del New York Five-. Hedjuk tuvo en Diller una influencia decisiva, ya que le hizo ver a la arquitectura no como una profesión tradicional, sino más bien como una “Disciplina Cultura”, lo que convenció a Diller de cambiarse de carrera. Durante sus estudios se formó en la base de un pensamiento creativo y análitico, siguiendo las influencias del propio Hedjuk.

En 1979 recibe el título de arquitecta, y comienza una relación sentimental y laboral con quien sería su actual marido y socio, el arquitecto neoyorkino Ricardo Scofidio –veinte años mayor que ella-. Ese mismo año comienzan a trabajar bajo el nombre de Diller+Scofidio, pero focalizándose en proyectos de tipo artísticos por sobre proyectos arquitectónicos. Durante estos años investigan en las más variadas líneas de acción, pero mantienen algunas de ellas vinculadas a pares de opuestos: las tecnologías Smart (inteligentes) y Dumb (bobas), las tecnologías High y Low, y en el campo de la arquitectura la construcción tradicional vs. Los sistemas de construcción inteligentes. Estas investigaciones decantan en proyectos artísticos y arquitectónicos vinculados principalmente a las performances, al teatro, y a la danza, nutriéndose de diversos campos disciplinares y explorando las posibilidades del espacio público. Son de estos años las Performances de Columbus Circle (1981) donde colocaron 2500 conos de tránsito naranja en la tradicional intersección de Manhattan durante 24 horas para descubrir patrones de movimiento; los trabajos colectivos Civic Plot (1983)–junto al escultor James Aholl y a la performer Kaylynn Sullivan-, The With Drawing Room -con el escultor David Ireland-, y en 1989 para el MoMA la instalación Para-site, entre muchas otras experiencias.

De este periodo uno de los proyectos arquitectónicos más destacados es Slow House (1991) una residencia privada en Long Island donde exploran los vínculos entre arquitectura y media; pero no es hasta el año 2000 y luego de haber ganado el premio MacArthur Foundation en 1999 –un incentivo para continuar su trabajo de $ 375000- que comienzan a desarrollar proyectos arquitectónicos más “tradicionales”. Son de este período el emblemático Blur Building para la Expo Suiza de 2002, el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston (2006), las transformaciones en la Escuela de Danza de Julliard de Nueva York (2009), el Hypar Pavillion y el rediseño del espacio público del Lincoln Center (2010), el High Line de Nueva York en todas sus etapas (2011-2014), y el Centro Cultural The Broad de Los Ángeles (2015).

Es incluso en este fructífero periodo de producción arquitectónica donde el dúo incorpora como socio a Charles Renfro, quien había entrado al estudio en 1997, asociándose en 2004, y conformando Diller Scofidio + Renfro.

Paralelamente a toda esta producción arquitectónica y artística, Elizabeth Diller no renunció a su trabajo docente. Por aquellos primeros años de 1980, Diller se incorpora como Profesora Asistente en la Escuela de Arquitectura de la Cooper Union hasta 1990, año en la que es designada Profesora Asociada de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton y tres años después es nombrada Directora de la Escuela de Graduados.

El espíritu rebelde e inquieto de Elizabeth Diller se tornó efervescente por aquellos convulsionados años de los 70, y se mantiene de la misma manera hasta hoy, guiando las experimentaciones artísticas del estudio y dejando, sin dudarlo, su sello personal e inconfundible en cada propuesta.

Más información

Moix, Llàtzer, Elizabeth Diller: “Los arquitectos deben involucrarse en la política”, ARQ, 2015

McGetrick, Brendan, The trajectories of Elizabeth Diller, Domus 2011

Fredrickson, Trent, Interview with Liz Diller of DS+R, Designboom, 2014

Goldberg, Rose Lee, Dancing about Architecture: The Genesis of Diller and Scofidio, TransNews

Página Oficial del Estudio Diller Scofidio + Renfro

Elizabeth Diller and Ricardo Scofidio Biography, Encyclopedia of world biography

 

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